Esta semana se realizaron los primeros operativos de concientización del nuevo programa municipal, con entrega de folletería y trabajo directo con los vecinos y vecinas.
El programa «Suipacha Accesible” comenzó a tomar forma esta semana con sus primeras acciones concretas en la vía pública. Personal de la Guardia Urbana municipal recorrió distintos puntos de la ciudad entregando folletos informativos y dialogando con los vecinos y vecinas sobre la importancia de respetar rampas, accesos y espacios reservados para personas con discapacidad y movilidad reducida.
Los operativos se desarrollaron en el marco de la primera etapa del programa, que tiene un enfoque completamente preventivo y educativo. Nada de multas por ahora: la herramienta principal en esta fase es la palabra, la información y el contacto directo con la comunidad.
En la calle, con los vecinos
Los integrantes de la Guardia Urbana recorrieron zonas céntricas y puntos de mayor circulación, acercándose a conductores y peatones para compartir información sobre las conductas que afectan la accesibilidad urbana. La entrega de folletería permitió que cada vecino y vecina se llevará un recordatorio claro y sencillo sobre qué está permitido, qué no, y por qué importa.
La respuesta de la comunidad fue parte central de estos primeros operativos: el intercambio con los vecinos permitió visibilizar situaciones concretas del barrio y reforzar el mensaje de que una ciudad más accesible es una responsabilidad compartida.
El intendente Juan Luis Mancini valoró el arranque del programa: «Estamos muy conformes con estos primeros pasos. Salir a la calle, hablar con la gente, explicar y escuchar es la manera más genuina de construir una mejor ciudad. Queremos que ‘Suipacha Accesible’ sea un programa que los vecinos sientan propio.»
Una política que llegó para quedarse
Estas primeras acciones son el inicio de un proceso sostenido en el tiempo. El programa continuará con nuevas jornadas comunitarias, campañas de difusión y señalización urbana, antes de avanzar hacia la etapa de control y fiscalización.
El objetivo es claro: que cuando llegue el momento de aplicar sanciones, la gran mayoría de los vecinos y vecinas ya haya incorporado la importancia de respetar los espacios de accesibilidad, no por temor a una multa, sino por convicción.


